Es el signo de los tiempos. La vanguardia se convierte de inmediato en moda y las acciones callejeras con intención subversiva terminan en un catálogo de Sothebys o colgando de las paredes del salón de Angelina Jolie.
Que se lo digan a Banksy, el grafitero inglés cuya primera obra era borrada de las paredes de su Bristol natal y ahora es reclamo turístico de esa misma ciudad. Los empleados municipales hacen un curso intensivo de grafiti y estarcidos para diferenciar al verdadero artista de torpes imitadores y así preservar su obra .
Y el que fue superhéroe de barrio se convierte en mercancia de la sociedad del espectáculo.


