Han sido tantas las veces que hemos visto Las Vegas en el cine y la televisión que se me antojaba impensable visitar la Costa Oeste estadounidense y no parar unos días en la capital mundial del juego y la vida disipada, situada en el corazón del desierto de mojave, en el Estado de Nevada.
La primera conclusión es que Las Vegas ha sabido crecer más allá del tópico. Es una ciudad consagrada al hedonismo, sí, pero no tan salvaje como dictaba el prejuicio. Ya de entrada impresiona sobremanera la logística de una ciudad enclavada en el medio de la nada y en la que la lluvia no alcanza los 5 centímetros cúbicos al año. ¿Cómo mantener entonces sus verdes céspedes, las enormes piscinas de sus hoteles y casinos, cómo abastecer a un millón de habitantes?. Sobrecoge pensar en la ingenieria que sustenta todo esto.
Una visita estándar a Las Vegas debe comenzar por el Boulevard, más conocido com la Strip. A lo largo de esta inmensa avenida se sitúan todos los hoteles-casino-parques temáticos que nos vienen a todos a la mente. El Caesar´s Palace, el Casino Luxor con su pirámide egipcia, el París y su réplica de la Torre Eiffel... Si queremos vivir la experiencia integral de Las Vegas, podemos alojarnos en alguno de estos macrocomplejos, pero si dependemos de un presupuesto alejado tendremos que alejarnos un poco del extremos sur de la Strip y buscar alojamiento en otros casinos u hostales más modestos. Son especialmente recomendables aquellos situados junto a la Calle Freamont, donde abundan los casinos tradicionales, aquellos que no cuentan con los reclamos de la grandes atracciones temáticas.
Una vez situados, la diversión toma caminos infinitos. Aunque no seamos aficionados al juego, es recomendable pasar una tarde apostando moderadamente en algún casino, al menos para vivir esa experiencia. Pero, como decíamos, Las Vegas es mucho más. Si lo que nos gusta es la música, las salas de actuaciones de la ciudad cuentan con el circuito de oldies más importante de los Estados Unidos. Antiguas leyendas del rock and roll, el soul o el country & western ofrecen actuaciones regulares en los casinos de la ciudad, siguiendo y perpetuando el legado de Elvis Presley en Las Vegas.
Además, más allá de las bodas express ¡otro atractivo indudable de la ciudad! y el juego, Las Vegas se ha convertido en una ciudad dirigida al ocio para toda la familia, y los circos y musicales son cada vez más abundantes.
Quizá todo el bullicio de la gran ciudad nos haga olvidar que no hemos dejado de estar en mitad del desierto, lo cual es toda una experiencia en sí misma. Por ello, una de las mejores cosas que se puede hacer en Las Vegas es salir de la ciudad y visitar colosos de la naturaleza como el Gran Cañón del Colorado. Si recorremos las 150 millas que lo separan de Las Vegas llegaremos a uno de los mayores espectáculos naturales del planeta, donde la altura y la aridez del lugar, unidas a un sobrecogedor color rojo, nos encogerán el corazón a buen seguro. Los árboles de Joshua completan un paisaje mil veces inmortalizado en las películas del Oeste y que se nos quedará grabado en la memoria. El Parque Natural en el que se encuentra el Gran Cañón ofrece multitud de alternativas de ocio y deporte al aire libre, ya que las rutas para practicar senderismo o andar en mountain-bike son numerosas.
Hay muchos vuelos regulares y de bajo coste hacia Bélgica. En nuestro caso optamos por el más barato (en esta ocasión), un vuelo de bajo coste que nos llevaba hasta el aeropuerto de Charleroi (a 60 km. de Bruselas). En el mismo aeropuerto se puede conseguir los tickets de bus hacia Bruselas www.voyages-lelan.be , estación de tren Gare de Midi (cuesta alrededor de 22 euros por persona ida y vuelta).
Estuvimos alojados en los Apartments Apart Brussels, de oferta al hacer la reserva. Tienen varios apartamentos en distintos edificios antiguos pero totalmente reformados, todos ellos muy bien situados a pocos minutos andando de la Gran Place.
En su interior tanto el mobiliario como los accesorios son estilo “Ikea“, cocina americana, nevera, horno, microondas, lavadora/secadora, tv de plasma, sofá cama, dormitorio amplio, cuarto de baño con ducha de hidromasaje, todo en perfectas condiciones.
Después de nuestro viaje visitamos la Gran Place, de ella dijo Víctor Hugo que era la Plaza más bella de Europa. El Ayuntamiento de estilo gótico siglo XV preside la plaza rodeado de casa bellamente decoradas con pintorescos dorados. Los alrededores con callejuelas salpicadas de bellos restaurantes, cervecerías de madera. No perderse las Galerías St Hubert (la primera galería comercial cubierta en Europa, data de 1847), es un lujo pasear por su techo acristalado. La turística estatua de Manneken-Pis (mide sólo 30 cm). La calle Peatonal Rue Neuve para los amantes de las compras donde se encuentran las cadenas de tiendas más famosas. Me encanto la mezcla de estilos en el interior de la Catedral de Saint Michel y Gudule (el órgano de formas innovadoras estaba ”suspendido” en un lateral de la Catedral). A lado de la Gran Place se encuentra la Bolsa donde podemos comprar un ticket para una visita panorámica por Bruselas www.goldentours.be al precio aproximado de 18 euros por persona. Tienen 14 paradas en los lugares más turísticos y podemos bajar o subir en ellas, válido 24 hrs. Hay zonas muy alejadas como el Atomium, inicialmente construido para durar tan sólo 6 meses en la Exposición Universal de 1958. Visitar los edificios más emblemáticos de la Unión Europea, El Parlamento Europeo cuyo interior se puede visitar www.europarl.europa.eu , la sede de la Comisión Europea…
Cerca del Palacio Real se encuentra el Palacio de Justicia, fue el primer edificio más grande para uso público, desde allí tenemos unas vistas panorámicas impresionantes de Bruselas, te recomiendo que uses el ascensor acristalado junto al Palacio de justicia. Para los amantes de los museos el Parc du Cinquantenaire encontramos varios: Auto World una colección de más de 400 vehículo, Museo Real del Arte y de Historia, Museo Real de la Armada y de la Historia Militar.
Os recomiendo hoteles céntricos en Bruselas de cinco estrellas:
Quién no conoce Nueva York !! quién no ha soñado con viajar allí y recorrer sus calles. Antes sólo unos pocos podían ir. Ahora mismo Nueva York esta de moda, aunque todos hemos sufrido efecto Euro en nuestro país y nos quejamos del aumento de precios, para algunas cosas como viajar es un lujo, tenemos una moneda fuerte, si a eso le sumamos los buenos precios de los aviones es la combinación perfecta para preparar la maleta y cruzar el charco. Otra ayuda es es idioma, el español es la segunda lengua mas hablada.
Si tuviera que daros un consejo , es que prepareís el viaje con tiempo, os podeís ahorrar bastante dinero.
En general los hoteles de Nueva York son muy caros y muy malos,hay hoteles muy buenos pero entonces los precios son casi prohibitivos. Yo estuve en uno que era la” cueva del caco” no habia estado en un hotel tan malo en mi vida, y he estado de albergue, campings… Las habitaciones eran múltiples, habia que compartir un único baño con toda la planta, era un cuarto sin ascensor…tengo que reconocer que hice la reserva a última hora y no queria gastar demasiado dinero, os lo cuento para que a vosotros no os pase, os voy a proponer algunos hoteles que estan bien y si los miraís con tiempo pueden estar razonables de precios:
Hotel Pennsylvania , hotel de 2 estrellas sencillo pero correcto que sale en todos los folletos turísticos, el siguiente por categoría tres estrellas es el Hotel Milford
El libro de ruta decía que nuestras próximas paradas en esta aventura por los grandes viajes en tren tras recorrer ayer Canada, iban a ser hoy Estados Unidos y México, donde pretendíamos subirnos en el mexicano Ferrocarril de la Barranca del Cobre y en el American Orient Express, ahora conocido como Grand Luxe Rail Journeys. Y esta mañana precisamente me he desayunado con un artículo en Intelligent Travel (de National Geographic) en el que afirman que en EE.UU los grandes viajes en tren de lujo, a diferencia de lo que ocurre en Europa, están de capa caída.
Si estás pensando en contratar un billete aéreo internacional a Nueva York, o vas a llegar al JFK con algún vuelo doméstico, échale un ojo a las tarifas de la compañía americana Delta Airlines.
¿No te apetece aterrizar en Manhattan en helicóptero como un Amo del Universo por el precio de una carrera de taxi?
Miami dejó hace tiempo de ser simplemente la antesala del cielo, el jardín tropical de los jubilados judíos y canadienses. Tampoco es sólo el sitio de recreo y compras compulsivas de la oligarquía y los nuevos ricos de Latinoamerica. Es algo más que playa y daiquiris para completar el programa de visita al Imperio Disney. Esto es casi Estados Unidos. Aquí la gente cena cuando el resto del país se va a la cama.
Miami no es sólo tráfico de drogas, sexo, corrupción y trajes blancos de Armani. Se trata de uno de los polos financieros del continente americano, del puerto de cruceros con el mayor tráfico del mundo. El lugar donde dejaron de vender apartamentos y alquilar suites de hoteles de lujo para ofrecerte un “estilo de vida”. Aquí hay Art Déco y tormentas tropicales, caimanes en los pantanos y piscinas de coral donde nadaban Tarzán y Esther Williams; convertibles rosa pastel y flan de mamey, arte y diseño contemporáneo de referencia, arquitectura y diseño kistch; y también marielitos y boricuas, calvinistas y babalaos, currelas haitianos y fortunas obscenas, masters del universo y superhéroes de barrio…
Miami es ese carnaval de americanos de toda condición y origen que Bolivar soñó una tarde de siesta febril y empacho de mangos.
Para celebrar que es 01 de septiembre y que por fin ha llegado la rentrée, que los medios de comunicación han declarado unilateralmente extinto el verano y las mejores colecciones para coleccionar el próximo trimestre ya están en tu kiosko más próximo, nada mejor que dar un paseo por un par de ciudades que disfrutan de un verano casi perpetuo. Los dos lados del verano, de Miami y Copacabana.
El prejuicio dice que la agitada Nueva York, la jungla del asfalto, resulta un medio hostil para ir en bicicleta. Tráfico insufrible entre semana, estrés, contaminación, ruido, amenaza siempre constante de robo…
Pero también es bien cierto que todos los días más de 100.000 ciclistas recorren sus calles, carriles- bicis y parques; que se han creado casi 40 kilómetros de carril-bici; que cinco de sus principales puentes tienen carril exclusivo para los vehículos de dos ruedas y, finalmente, que el neoyorquino al volante suele ser bastante más respetuoso con las bicicletas que el madrileño o el romano .
La revista Bicycling, la Biblia de los amantes del pedal, la ha clasificado reciéntemente como la tercera mejor ciudad de EE.UU para desplazarse en bici.
Ir en bicicleta por puro placer por la ciudad comienza a ser guay: el famoseo local se deja ver pedaleando y los aparcamientos para bicicleta los diseña David Byrne, una de las cabezas (parlantes) más inquietas de la Gran Manzana.