
Como me gusta esto del vértigo a lo Preikestolen, os cuento otra actividad sólo apta para suicidas y temerarios, que se puede llevar a cabo en este bello planeta.
Se trata de La piscina del diablo de las cataras Victoria, en la frontera entre Zambia y Zimbabwe. El río Zambeze tiene aquí un impresionante salto de más de 100 metros de altura. Pues bien, hay quien se baña en el borde, unos metros antes de que el gran caudal del río se desplome en caída libre.
¿Qué ventajas tiene esto? Naturalmente poder fardar a la vuelta con un vídeo como el siguiente –a tu madre no se lo enseñes, que no merece ver esto- . También está bien contemplar el paisaje…
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Como decía, hay osados que se hacen fotos en el borde, que llevan a la familia… En fin, que la piscina grande no es, pero peligrosa, la que más. Sólo le falta tener tiburones.
Si queréis bañaros a un centenar de metros de altitud, hacedlo entre septiembre y diciembre –yo no lo recomiendo-, porque es cuando el caudal del río Zambeze está más bajo y es más segura esta práctica.
Pero no os preocupéis, no es obligatorio bañarse aquí para contemplar el paisaje de las Cataratas de Victoria. En la estación lluviosa -desde finales de noviembre a principios de abril- el agua pulverizada de las cascadas llega a alcanzar los 400 metros e incluso los 800; por eso un paseo por aquí es una ducha constante. Sobre todo, en el borde de Zambia, en donde el vapor sube como una lluvia invertida. No importa, por estas latitudes hace mucho calor y un poco de fresquito no viene mal. Pero sin pasarse, que nunca se sabe cómo la naturaleza puede sorprendernos. No sólo impresiona la bruma, sino que su poderoso sonido es como una manada de miles de ñus en migración.
El doctor David Livingstone, que en el año 1855 se convirtió en el primer europeo en contemplar las cataratas, las bautizó así en honor a su reina, aunque ésta nunca llegó a verlas. Pronto fueron reconocidas como una de las maravillas naturales del mundo.
Otra posibilidad es formar parte de un safari para ver búfalos, rinocerontes, hipopótamos y cocodrilos. Sin duda, lo tienen bien montado para los visitantes.
Hay numerosos campamentos y hoteles en el Parque Nacional de Zambeze.

Las nuevas tendencias en el universo del viaje están orientadas indiscutiblemente a la sorpresa del viajero. Cada vez somos más exigentes y difíciles de sorprender. En los últimos años el ingenio se ha agudizado al máximo. Ya no vale con los viajes a la Luna o a las antípodas, dormir en el hielo o en la mansión de algún noble que alquila su casa por horas. Si quiere estar a la última déjese sorprender por la oferta de los hoteles submarino. El retorno al origen del hombre y al medio acuático está presente en el mundo desde el principio. No hay nada más atractivo que sumergirse en el agua y respirar.
sello en la ciudad. Para ese año está previsto que abra sus puertas un hotel bajo el agua, el H2O Estambul. Siguiendo la estela de hoteles como el Poseidón Undersea Resort de las Fidji con unas vistas impresionantes del fondo marino o del Hydrópolis de Dubai, esperaremos a ver si los precios son asequibles para las próximas vacaciones.
Alejados de los lugares exóticos y al que le guste más la cultura sueca, el lugar más recomendable es el
Como decía cada vez somos viajeros más exigentes. El futuro está también en la explotación de los recursos de los que disponemos. El mar es un medio que habitar como lo puede ser cualquier isla abandonada, o cualquier rincón del universo. La cultura de la conservación de los paraísos cercanos y lejanos tiene que encaminarse a que el ser humano habite y explore lugares diversos. Recuerdo la plataforma petrolífera de La vida secreta de las palabras de Isabel Coixet y me pregunto, si no sería el lugar perfecto para quedarme a meditar durante un largo tiempo. Cuántas plataformas habrá por allí abandonadas. Desde una de ellas las vistas serán seguramente impresionantes, puedo imaginarme el ruido del mar y el vértigo. Cualquier sitio puede ser hoy un buen sitio. Mañana me voy a la Península de Roatán.
