PREIKESTOLEN, Noruega

Imagina verte a más de 600 metros de altura, asomándote al vacío y sin barandilla que te proteja.2159941426_3840d2ab09 Esto es posible en Preikestolen, Noruega. Este accidente natural es una de las mayores atracciones turísticas de Noruega y eso que no hay ascensor ni teleférico que suba cómodamente a los turistas; sino que hay que realizar una caminata de unas cuatro horas por un camino de cabras para llegar hasta aquí. Aún así cada año, Preikestolen recibe a unos 80 000 visitantes. No es preocupeis, que esta plataforma soporta bien el peso de la gente, incluso una vez tocó una orquesta. Me imagino su sonido ante la inmensidad de los fiordos noruegos, en un punto entre el cielo y la tierra –aunque pobrecillo el que tuviera que cargar con el contrabajo-. Ya me estoy poniendo nerviosa, sólo con recordar mi experiencia. Llegué con una amiga en autobús a una zona situada en la base. Nos habíamos hecho con unas buenas zapatillas que fueron la envidia de algunos guiris a los que se les ocurrió subir en chanclas o en zapatos de tacón. La excursión fue dura, pues hay tramos que no están muy cuidados –lo que también tiene su gracia-. Por el camino íbamos viendo paisajes espectaculares que eran solo una pequeña antesala de lo que nos esperaba, como el fiordo Lysejord, a unos 400 metros de altura. Aquí la gente también hace arriesgados vídeos que ponen los cojoncillos de corbata. Pues bien, llegamos al fin a lo alto de Preikestolen. Las vistas son espectaculares, probablemente sea el fenómeno natural que más me ha impresionado. De pronto mi amiga me saca de mi gozo mental diciendo “¡venga, vamos a asomarnos!”. ¿Cómo puede decirlo tan alegremente? Anduvimos hacia al frente, hacia el precipicio, hasta que no me atreví a seguir más. -Oye, lo siento pero no puedo, tengo un vértigo… Yo no ando más. -Pues repta, ya que hemos llegado aquí… La verdad es que tenía razón, ya no me podía echar atrás. Me arrodillé mientras mi corazón comenzaba a latir más rápido de lo normal y me puse en posición lagarto. Pasito a pasito llegué hasta el borde pero no me atrevía a mirar. Me agarré al borde comencé a incorporar la cabeza y en el momento en que asomé la frente parecía que mi patata se iba a salir del cuerpo. Un centímetro más y estaba mirando hacia abajo la altura similar a dos Torre Eiffel, una encima de la otra –sin ninguna protección-. Sólo soporté ahí diez minutos que se convirtieron en los más intensos del año. Algo inolvidable. 3200615181_98d3271c191 NOTA: La ciudad más cercana es Stavanger, que dispone de aeropuerto y conexiones diarias tanto con otras ciudades de Noruega como con alguno de los principales aeropuertos de Europa. Desde Stavanger salen varios ferrys al día, tanto de ida como de vuelta, que unen esta ciudad con el pueblo de Tau, al otro lado del fiordo. El recorrido no dura más de media hora. Desde Tau salen autobuses que en unos 20 minutos te llevan hasta el comienzo del camino, Preikestolhytta. Preikestolen ignifica “púlpito”, un nombre muy apropiado, ¿verdad? Fotos de Vvincze y Max IK7Toe publicadas en Flickr bajo licencia Creative Commons Attribution.

0 Responses to “PREIKESTOLEN, Noruega”


  • No Comments

Leave a Reply