Parque Al-Azhar de El Cairo: el edén en medio del caos cairota

Quien visita El Cairo por primera vez suele quedarse perplejo ante el espectáculo delirante de su tráfico. ¿Has subido a la vespa de un  napolitano, compartido una combi en Damasco o alquilado un rickshaw en alguna gran ciudad india? Pues toma de los napolitanos la satisfacción por obviar (nunca infringir) el código de circulación, de los sirios el gusto por la triquiñuela y la picardía jocosa  y de los indios lo variado y sorprendente de los medios de locomoción y la fauna que sus calles reúnen. Agítalo todo a ritmo de Hakim, añádele algo de polvo del desierto,  mucha pericia al volante y ya lo tienes. ¿Te lo imaginas? Pues si sigues leyendo incluso lo verás con tus propios ojos.

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Uno es devoto de El Cairo, una ciudad fascinante con un patrimonio histórico-artístico inagotable. Y en ella tengo algunos amigos que hacen siempre honor a la proverbial hospitalidad musulmana. Quiero mucho a “la madre del mundo”, sí. Pero hay que reconocerlo, el siglo XX fue aquí pródigo en disparates urbanísticos y esta metrópolis, una de las más congestionadas y contaminadas del mundo, va disparada hacia los 20 millones de habitantes sin un solo proyecto serio de humanización del espacio urbano y con un ratio de zona verde por habitante demencial: cada cairota puede recrearse en un jardín del tamaño de la huella de su pie . Si en el imaginario musulmán el paraíso ha tenido siempre  forma de jardín, habrá que concluir que el cairota habita un mundo más próximo al infierno que al cielo.

www.thecityfix.com

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Es muy común y resulta comprensible por tanto que el turista tenga la impresión de que su visita a la ciudad (normalmente unas tres o cuatro noches como máximo) ha sido una carrera frenética y estresante al ritmo marcado por la maquinaria turística egipcia: aeropuerto-atasco-hotel-atasco-Pirámides atestadas-atasco-abarrotado Museo Egipcio-atasco-compras express en repleto Khan el Khalili con inmisericorde asedio por parte de los comerciantes-experiencia en el terror en un taxi-beso papal al parking del hotel-insomnio-atasco-aeropuerto…

Y algo similar experimentará el viajero independiente que fatiga a pie sus calles y avenidas plano en mano. Al final del día habrá recibido probablemente doscientos bocinazos a escasos centímetros de sus oídos, sufrido tal vez una coz de burro cuando trataba de cruzar una avenida en la que no existen los pasos de cebra o quiza le haya atropellado los dedos de los pies un taxista ofreciéndole sus servicios cuando caminaba por la acera. Y además habrá respirado una cantidad de aire contaminado 20 veces superior a lo aconsejable.

Pero desde hace unos años, y gracias a la generosidad de su alteza el Aga Khan, el Señor le colme de beneficios, El Cairo cuenta con un impresionante parque de 30 hectáreas en medio del Barrio Histórico, un auténtico pulmón verde que representa fielmente la idea musulmana del jardín del Edén: fuentes, árboles cítricos, columnas de mármol, estanques y palmeras.


El parque de Al Azhar se encuentra muy próximo a la mezquita homónima y al mercado de Khan el Khalili y supone una manera perfecta de escapar del caos ruidoso del centro urbano y de encontrarse con habitantes de la ciudad  en un lugar de ocio y sosiego donde se puede entablar una conversación ya de igual a igual. Además hay un excelente café junto a uno de los estanques y un restaurante con decoración neo-andalusí muy recomendable. Y las vistas de la ciudadela, la mezquita del Sultan Hasan y la Ciudad de los Muertos son realmente espectaculares. Un lugar ideal para perdonarle a El Cairo todos sus pecados, para pasear entre jóvenes parejas y familias de toda condición social, para disfrutar de un narguillé de manzana y un té con menta o de una cena en buena compañía mientras atardece. Y si en ese momento se escucha una vieja grabación de Oum Kalthoum interpretando Inta Omri (Tú eres mi vida), probablemente estés a punto también de caer rendido a los pies de la madre del mundo.

Ver el parque Al-Azhar en Google maps.

2 Responses to “Parque Al-Azhar de El Cairo: el edén en medio del caos cairota”


  • Gracias Nacho,
    este artículo, comentario, entrada o como se llamen estas cosas de los blogs me ha gustado mucho, la verdad es que disfruto con todos los que escribes,
    sigue así que ya me has enganchado y espero todos los días ansioso que hagas el envio.
    Por cierto, El 25/10 me veoy a Egipto, en busca de autenticas experiencias para incluirlas, quieran los clientes o no, en nuestros programas.
    Si conoces alguna experiencia que todavía se pueda considerar auténtica me la pasas o mejor la cuelgas.
    Un abrazo.
    Javier

  • Pero cuánto me suena ese restaurante del que hablas… La verdad es que ha sido una de las mejores sorpresas (y por ende regalo) que nos han dado nunca, recomiendo a todo aquel que visite la caótica ciudad de El Cairo hacer parada y fonda en The Citadel, echad un vistazo al enlace que nos regala monsieur Ignacio y dejad fluir vuestros jugos gástricos, sin duda alguna las viandas que allí degustamos supusieron la mejor comida (en este caso cena) de cuantas hicimos en Egipto. La paz que se puede encontrar en el Parque Al-Azhar es algo impagable en una ciudad tan estresante como la capital egipcia, donde una orquesta sinfónica compuesta por millones de claxones alternándose sin pausa apenas dejan lugar para el relax. De modo que si sumamos un maravilloso paisaje urbano, con vistas a algunos de los principales monumentos cairotas, más paz y sosiego, y lo aderezamos con un restaurante sorprendente por su entorno, su arquitectura y, por supuesto, su cuidada carta, el resultado es inmejorable. Fantástico post caballero, siga así. Un abrazo

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