Grandes viajes en tren. (II) El Orient Express

Érase una vez un ingeniero belga de viaje por los Estados Unidos a finales del siglo XIX. Seducido por los coches-cama de la empresa Pullman que hacían el recorrido de costa a costa, decide diseñar un tren similar pero dotándolo del mayor confort y lujo posibles. Su sueño era construir “un tren de reyes y rey de trenes” cuyo recorrido uniera las ciudades más atractivas de Europa en aquella época: Londres, París, Venecia, Viena, Bucarest, Budapest y Constantinopla.

El Orient-Express se convirtió en uno de los símbolos de la Belle Epoque y aunque era sinónimo de exclusividad, también resultaba un billete seguro hacia el misterio y la aventura, habida  cuenta de lo variado y peculiar de la fauna que en él viajaba. De ahí que haya servido de escenario e inspiración para intrigas novelescas (Christie, Dos Passos, Graham Greene), películas de espías y superagentes, decenas de canciones y hasta un foxtrot.

La época dorada de este tren  terminó con la Segunda Guerra Mundial, la división en bloques y  la Guerra Fría. Finalmente,  las grandes compañías aéreas le dieron la puntilla. Había nacido la Jet Set.

El auténtico Orient Express no es que haya desaparecido es que se ha reducido a la mínima expresión. Sigue hoy en día haciendo el recorrido Estrasburgo-Viena  y es una manera muy recomendable de alcanzar la capital austriaca desde París. Pero como estamos hablando de grandes recorridos en tren, habrá que conformarse con el sucedáneo.

Lo que hoy en día se comercializa con el nombre de Venice Simplon Orient Express es la iniciativa empresarial de un tal James Sherwood en la década de los ochenta, que compró y restauró coches de la Pullman de los 20 y los 30 para recrear el ambiente del tren original. Y no es lo mismo, claro está. Se trata simplemente de un producto de lujo, un decorado vintage para lunas de miel y aniversarios de boda; pero su pasado esplendor todavía asoma por algunos de sus rincones a poco que uno haya leído cuatro cosas, visto alguna película  y le guste fantasear.

Digo yo que en buena compañía y con ganas de jugar a las imposturas retro, nos ponemos  el disfraz de David Niven y es altamente probable que caigamos rendidos en los brazos de una esplendorosa cincuentona, algo así como Lauren Bacall en Asesinato en el Orient Express.

Got a match, Mrs Bacall?

Got a match, Mrs Bacall?

Por ahí circula la legendaria carrocería azul y dorada del Venice Simplon Orient Express, este lujoso impostor simpaticote, recorriendo de marzo a noviembre media Europa con itinerarios diferentes (han incluido también Praga, Cracovia y Varsovia). Ahora bien, el  recorrido ideal, es el de seis días, el París-Budapest-Bucarest-Estambul, que se realiza sólo una vez al año.Tant mieux, así puedes  ir ahorrando: la próxima salida es el 28 de agosto de 2009 y costará más de 6000€ por persona.

1 Response to “Grandes viajes en tren. (II) El Orient Express”


  • ¡Ay, quién tuviese 6000 € de más para poderse dar un homenaje! Ya sabes cuánto me gustan los viajes en tren, para mí es el MEDIO de transporte, con mayúsculas. Hasta hace muy poco mi relación con los aviones no era precisamente cordial, ni siquiera nos dábamos los buenos días, así que todos los viajes que realizaba los hacía en tren. Tuvo que aperecer alguien cuerdo en mi vida para que limase mis asperezas con los medios aéreos e incluso con los autobuses, que siempre me habían parecido los pelotas de la clase. Aún así, no renuncio a los grandes viajes en tren, cubrir el trayecto original del Orient Express, aunque sea en un sucedáneo (también comemos huevas de lumpo pensando que se trata de caviar ¿no?), es uno de mis sueños desde niño, al igual que viajar en el Transiberiano, que espero que no tarde en aparecer por esta magnífica selección de viajes en tren que estás realizando en tu bitácora. De momento me tendré que conformar con lucir un señor bigote como el de Hercule Poirot, de los 6000 europeos que cuesta el billete mejor ni hablamos. Un abrazo.

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