Grandes viajes en tren. (I) España

Hubo un tiempo en el que los grandes viajes comenzaban casi siempre en una estación de tren. Se oía un pitido, el entrañable “viajeros al tren”  y aquella era la señal convenida de antemano para que todas las cabezas asomaran por las ventanillas y se agitaran manos, sombreros y pañuelos.

El viaje en tren fue rápidamente postergado por los nuevos medios de transporte y las ventajas que aportaban al viajero y al turista del siglo XX: el automóvil permitía llegar a casi cualquier lugar del mundo, y además de modo independiente; los aviones alcanzaban lugares remotos en pocas horas y terminaron por democratizar destinos antes económicamente inaccesibles para la mayoría.

Hoy en día los grandes viajes  en tren están experimentado un gran auge, sobre todo gracias  al gran número de incidencias que se registran en las operaciones aéreas (retrasos, reprogramaciones, cancelaciones, perdidas de equipaje…), a la tendencia al Slow Travel (viajar no es desplazarse) y a la diversidad y calidad de los nuevos productos en el segmento del viaje de lujo.

Nosotros siempre pensamos que los libros y los viajes en tren son dos de los mejores inventos del ser humano. Y que compaginan perfectamente. Los libros de bolsillo y la tercera clase, sin duda. Nos falta saber qué se siente hojeando lo último de Franco Maria Ricci mientras nos aproximamos a Jaipur en el Heritage on Wheels.

Si fueramos ricos tendríamos la bibioteca soñada y nos subiríamos a todos estos trenes de lujo con maletas de Vuitton.

Soñemos. Es gratis.

El Transcantábrico. Un crucero en tren.

De Santiago de Compostela a León. O de León a Santiago de Compostela. Tanto monta, pero siempre durante ocho días y  siete noches y recorriendo Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. Un trayecto de 600 kilómetros por eso que se llamaba en tiempos la España Verde.  El viaje permite introducirse en  un buen número de parques protegidos y reservas naturales y la visita de lo más relevante del patrimonio histórico-artístico de la zona. Y además hace “escala” nocturna en las poblaciones más importantes, por lo que amén de facilitar la escapada nocturna, se puede dormir sin traqueteos. Las cenas suelen ser en establecimientos de la red de Paradores.

El precio incluye siete noches de alojamiento en compartimento -suite a bordo del tren. Siete cenas y ocho comidas con gastronomía típica del Norte de España. Siete desayunos de buffet libre. Guía acompañante durante todo el recorrido. Música y fiestas en el Coche Pub. Excursiones programadas con entradas. Traslados en autobús.

Hay que reservar con mucha antelación ya que sólo tiene capacidad para unos cincuenta viajeros.

De abril a octubre. 2500€ por persona en Suite Doble.

Página web de  El Transcantábrico.

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