Chiclete com banana: O Rio de Janeiro continua lindo

Uno viene volando por el Atlántico y , como ha pedido, le despiertan cuando la bahía de Guanabara comienza a hacerse visible. Y en el ipod suena Samba do Aviao.

Resulta casi imposible imaginarse lo que vió el vigía de la flota del florentino Americo Vespucio en 1502. Pero era 1 de enero y debió parecerle un mundo recién inaugurado.  Andaba la tripulación atontada de la travesía: confundió una bahía con la desembocadura de un río. Y de ahí el nombre.

No, no es la ciudad la que es maravillosa; es el enclave geográfico. De hecho, tras casi cinco siglos de actuaciones urbanísticas a veces descabelladas, no han conseguido expulsar del todo la naturaleza de la ciudad. La mayor selva urbana del mundo se encuentra aquí, en Tijuca.

Te propongo visitar las dos caras del Río de Janeiro del siglo XXI: la más opulenta y exclusiva y también  la popular.

[youtube=http://es.youtube.com/watch?v=4AXccg-bDb4]

Río exclusivo

La limusina, en la que debe sonar Burguesinha de Seu Jorge, nos conducirá desde el aeropuerto internacional Antonio Carlos Jobim hasta uno de estos hoteles:

El Copacabana Palace si somos clásicos. Un cocktail perfecto ideado de 1923 con dosis iguales de Negresco de Niza y Carlton de Cannes. Reservaremos la suite 751, hogar de Carmen Miranda durante cuatro meses. Yo puedo ser Fred Astaire y tú Ginger Rogers; jugaremos a  Volando a Río.

El Fasano si queremos estar a la última. Diseñado por Philippe Starck, el Pelé de los diseñadores de hoteles. La Piscina de la azotea tiene unas vistas de locura. Y su ultra cool Lounge-bar Londra, es el sitio de recreo del famoseo local.

Marina All Suites es otra buena elección. Prueba la Diamante Suite,  un espacio de 60 metros cuadrados, que ha alojado a  Giselle Bündchen en muchas ocasiones. El mejor lugar para ver y ser visto.

La mañana la pasamos comprando bikinis en Salinas y joyas en H Stern.

El té de media tarde hay que tomarlo en la Confeitaria Colombo. La mejor sociedad y también gente inteligente de Rio se sienta a  sus mesas desde 1894. Art Nouveau y Belle Epoque carioca.

Para comer en ambiente glamuroso, el Zuka, en el Baixo Leblon. En ese mismo barrio hay que recorrer la rua Dias Ferreira, la calle de los escaparates más trendy de la ciudad. Isabela Capeto es monísima. Y las tentaciones gastronómicas para gourmets muy variadas.

En la Rua Vinicius de Moraes, nos espera Maria Bonita, que viste de sofisticación a la jet carioca.

El atardecer es un momento mágico en Río. Y elevarse sobre la ciudad tiene su recompensa. Lo aprovechamos para dar un paseíto de una hora  en helicóptero.

Para cenar podemos optar por el favorito de Mick Jagger, el Siri Mole & Cia, especializado en moquecas en particular y comida bahiana en general. O quizá el Antiquarius, uno de los mejores restaurantes de Brasil

Las playas de Rio ni tocarlas, que hierven de populacho. Un coche nos lleva a Búzios en apenas 2 horas. La Saint Tropez de America del Sur. Y allí nos alojamos en Pousada Casas Brancas dos o tres noches . Búzios es el lugar que cautivó a la Bardot en los 60 y que está de moda entre la gente de moda más de moda: la brasileña. Tan cosmopolita como la Costa Azul, pero manteniendo milagrosamente el encanto del pueblo de pescadores que fue.

De vuelta a Rio, visitaremos las casas de las nuevas amistades que hemos hecho en Búzios. Curiosamene, todos viven en Barra de Tijuca.

El Río del mochilero

Como llevamos ya varios días en el país, hemos llegado a la Estación Central. Nos dirigimos en taxi (una alegría de vez en cuando…) hasta la favela de Tavares Bastos, donde se encuentra nuestro hospedaje, The Maze Inn, una mezcla de guest-house, sala de jazz y centro de agitación cultural que dirige un inglés deliciosamente chiflado, Bob Nadkarni. Las vistas desde The Maze no tienen que envidiar a las de muchos hoteles de 5*. Y viviendo en una favela nos ahorramos los ominosos tours organizados a las favelas. Quizá en este alojamiento, si preguntas por Viva Rio

Bill Hinchberger

Bill Hinchberger

Otra opción económica el el Terrace Hotel, a una manazana de la playa de Ipanema y en medio del barrio gay, aunque lo ocupan viajeros y turistas de todo pelaje.

En Lapa hay que dejarse caer por Circo Voador para ver un buen show de grupos jovenes, y por el Estrela da Lapa para disfrutar de la renacida escena del popular choro. Ver amanecer sobre el acueducto de Lapa y tomar el primer bonde tiene premio.

En cuanto a playas urbanas, casi lo limitamos a una prospección rapidita por el Posto 9 de Ipanema. Y mejor en día laborable. Copacabana la reservamos para las noche del verano, cuando podemos ver gratis conciertos de luminarias como Jorge Ben.

Está muy bien ir a la vecina Niteroi y visitar el MAC, el Museo de Arte Contemporáneo obra de Niemeyer. Puedes aprovechar el traslado para conocer una playa oceánica, Itacoatiara: más limpia, salvaje y libre de turistas que las de la bahía. La comunidad surfera tiene aquí uno de sus templos, y lo cuidan. Puedes rematar una jornada en Niteroi con la visita a un casa de samba de las de verdad: Candongueiro.

El Petisco da Vila es un local muy enraizado en la tradición popular: son habituales celebridades del viejo samba y otros bohemios. Está al lado de Maracaná, por lo que el ideal del Tour Testosterona en Río sería un Flamingo -Fluminense (Fla-Flu )y después unas tapas y unas cervezas estúpidamente geladas en el Petisco.

Santifica las fiestas: no hay sábado sin feijoada, así que encamina tus pasos hacia el histórico barrio de Santa Teresa y entra en el entrañable Bar del Mineiro (Rua Paschoal Carlos Magno 99, Santa Teresa; tel. +55 (21) 2221 9227.) donde colman las raciones y sirven cachaça (aguardiente de caña con el que se hace la caipirinha) que te pone de tal ánimo que serías capaz de picar negro carbón.

Es imprescindible pasarse por los ensayos de fin de semana en una escuela de samba; por ejemplo la mítica Mangueira.

Para nota:

Si no conoces el vértigo y quieres tener una experiencia adrenalínica única, vuela sobre Río en un ala delta-tandem en compañía de un instructor y piloto experimentado.

La Ruta de los botecos: la conocida como baja gastronomía, el tapeo, tiene muchos templos de devoción popular.

Acudir a un baile funk de barrio (Es obligatorio ir acompañado por un habitante del lugar)

Para saber más.

Río en Goggle Maps.

Eco Turismo.

Una página web con B&B en Río, Cama e Café.

La revista Veja Rio tiene un excelente suplemento de ocio: restaurantes, bares, conciertos…

Esta es para entenderlo todo.

Rio for partiers para los que les gustan las guías visuales.

Y fotos en 360º de la ciudad.

Y una inagotable para finalizar, BrazilBrazil.Com.

1 Response to “Chiclete com banana: O Rio de Janeiro continua lindo”


  • Brasil tiene lugares encantadores. El verano pasado visitamos este pais y disfrutamos de sus playas y sus carnavales. Este verano queremos repetir la experiencia. Estuvimos vieno algunos hoteles en Florianopolis para pasar una semana. Si tenes la oportunidad de visitar esta ciudad, no te la pierdas!!!

Leave a Reply