El amigo Thermen inventó a principios del siglo XX una cosa ya de por sí bizarra: el theremin.
Luego aparece en escena una artista japonesa y se le ocurre meter el theremin en una matrioska, ese lugar que el pobre instrumento llevaba un siglo reclamando para sí, la perfección a la que tendía, vaya.
Ahora bien, ¿dónde se compra? ¿En Tokio o en Moscú?
Cuando se acabe el mundo lloverán del cielo matrioskas apocalípticas interpretando, qué se yo, Moon River.



No lo pillo.
¿Como toca la matrioska?
Mira que se le vé tranquila a la tía ahí como “Flipaos, os voy a dejar flipaos”
El sillón moniiiiisimo. El rosa, claro.
Marian
Por cierto, tengo unas matrioskas en casa que P. trajo de K. que son chulisisisisimas.
Así que ya les diré a mis amigos de Villa Pelirró que vayan practicando en casa, que vamos a ser como los Abba pero con matrioskas.
Marian