Consejos para adelgazar en Praga

Hubo una vez un fulano que me confesó haberse aburrido más que un mineral en su visita a Praga. “El casco histórico se recorre en dos patadas y después de hacerlo me han sobrado tres días que he dedicado a comer y beber como un obispo. Pesé mi maleta y a  mi mismo en la báscula de la habitación del hotel y comprobé consternado que había engordado cinco kilos en cuatro días..”

No oiga, no: una de dos, o la báscula no chutaba bien o su conocimiento de la ciudad era magro. En Praga, si uno sabe qué hacer, termina por lucir tipo de mediofondista, como le pasó a Kafka fatigando las calles de la ciudad.

Olvídese usted de los consejos del Nature House de su barrio y siga mis  indicaciones.

1. Recorra por las noches las calles de Malá Strana para recuperar el ambiente de la Praga del XVII.

2. Descanse del ajetreo turístico de día en Malá Strana en los recoletos jardines de Vrtba. El estrés no adelgaza.

3. Hágase con un ejemplar de The Prague Post y consulte su sección Night & Day para estar al tanto de la oferta de espectáculos de la ciudad.

4. Coma en el Salón Kosher, el restaurante que la comunidad judía regenta en el Ayuntamiento Judío de Josefov.

5. Averigüe el nombre de los treinta santos que representan las estatuas del Puente de Carlos.

6. Experimente una velada cultural típica de Praga: espectáculo en el Teatro Nacional y café y tertulia cultureta en el vecino café Slavia..

7. Coloquese de espaldas al edificio Rasin (vulgo Ginger y Fred, de Gehry). Gire sobre si mismo durante 30 segundos y a continuación observe el edificio. Confórtese a continuación en  el restaurante la Perla, ubicado en la planta superior del célebre edificio.

8. Lea el cuento de Kafka “El Sueño” en el cementerio judio en el que está ambientado.

9. Tome en el Museo de Transporte público el Tranvía histórico 91. Haga estiramientos durante todo el trayecto.

10. Suba a la carrera hasta la terraza del Hotel U Prince para hacer la mejor foto de la plaza y la Ciudad Vieja.

11.Asista al cambio de guardia de las 12.00h en el Castillo. Todos los días de su estancia, a pie y obviando los medios de transporte.

12. Vea atardecer sobre la fachada de vidrio soplado de la Nová Scéna. Contemplar atardeceres afila el tipo.

13. Recorra la calle Nerudova y admire las señales identificativas y emblemas de las casas. Calle arriba y calle abajo hasta la extenuación.

14. Dé un paseo en barco por el Moldava. Y levántese de la mesa para bailar cada pieza de jazz.

15. Absténgase de la absenta, ese azúcar caramelizado y el ajenjo de los poetas suele acortar la vida.

16. Vaya a ver un partido de electrizante hockey sobre hielo en el Saska Arena y compare su estado físico con el de los poetas patinadores. Brame e insulte, pero reflexione.

17. Recuerde que tiene citas a las horas en punto con el Reloj Astronómico y el carrillón de Loretta. Cúmplalas todas.

18. Si es verano y funciona el tranvía de la Kofola, tómese un refresco durante el viaje y baile con sincera vocación con los jóvenes.

19. Suba en el telesilla del Zoo. Descienda a la carrera como si le persiguiera un oso eslovaco.

20. Ascienda a pie a la torre de Zizkov. Dígales que sufre claustrofobia y que no soporta el ascensor.

21. Complete a pie todas las rutas temáticas ligadas a la huella de Mozart y Kafka. Y repare en el hecho de que los dos murieron jóvenes, probablemente por pasar demasiado tiempo sentado: uno en el teclado; el otro frente al escritorio.

22. Obvie la estupenda red de transporte público que ofrece la ciudad. El metro ni se le ocurra. Los taxis prohibidísimos.

23.Tome buena nota de la agilidades gimnásticas que sugiere el Museo del sexo.

Para adelgazar más:

La city card de Praga.

Excelentes consejos para desenvolverse en restaurantes de la ciudad.

Una buena guía en español sobre la ciudad.

Radio Prague tiene una estupenda página web en la que se encuentra siempre información muy útil.

1 Response to “Consejos para adelgazar en Praga”


  • El que vuelva de Praga diciendo que ha engordado y no ha visto nada, no ha aprovechado el tiempo lo suficiente, con la cantidad de cosas que se pueden hacer, madre mía… Ya sé lo que tengo que hacer en lugar de régimen y demás historias, me voy a vivir a Praga, jajaja…
    Muchas gracias Mr. Cinto.

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