Supongo que como cualquiera que haya hecho un vuelo de larga distancia, tú también habrás fantaseado con el aspecto del cubil al que es normal suponer que se retiran a descansar unas horas los auxiliares de cabina. Pues éste pertenece a KLM. Quién lo pillara cuando uno se retuerce tratando en vano de conciliar el sueño en uno de esos sofisticados aparatos de tortura que atornillan al suelo en la clase turista.

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