A Ginjinha do Rossio

El bueno de Francisco Espinheira mezcló hace más de un siglo ginja (una variedad de la cereza) agua,alcohol y azúcar y lo puso a fermentar. Hoy en día es una de las bebidas más tradicionales en Portugal , sobre todo en Lisboa y Óbidos, y se exporta a otros mercados nacionales. El invento es diabólico: sabe tan buena que uno tiende a olvidar que tiene 23º. En la zona de Rossio y Portas de Santo Antao se encuentran varios establecimientos en los que se expende, pero el pionero es es de la Plaza de Sao Domingos, justo enfrente del Teatro Nacional María II. Se trata de un local de dimensiones diminutas en el que apenas cabe un mostrador, el género con el que se trafica, el camarero y algo de espacio para tres o cuatro clientes.

Uno llega frente al mostrador, pide los vasos que desea (el buen lisbia dice aquí “com elas” o “sem elas” ya sea que desee o no frutitas en el vaso) y sale a la anchura de la plaza a degustar el licor. Hay quien dice que hay que llevárselo al coleto de un trago y después chasquear la lengua para intensificar el sabor.
Y así, con una agradable llamita de cereza en el estómago, se va uno a visitar la vecina iglesia de Santo Domingo, que ardió en 1958 y cuyas paredes se mantienen tal y como las dejó el fuego: un originalísimo criterio de restauración.

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